Irlanda vence otra vez a Israel vistiendo brazaletes negros y sin saludar al inicio del partido
La previa estuvo marcada por una rueda de prensa interrumpida tras acusaciones de racismo y denuncias investigadas por la FAI en el primer choque en Hungría.


En un ambiente plagado de tensión geopolítica, estrictas medidas de seguridad y un trasfondo de encendidas protestas sociales, la selección nacional de Irlanda logró imponerse 1-0 sobre su similar de Israel en la cuarta fecha de la UEFA Nations League.
El compromiso tuvo que celebrarse a puerta cerrada en las instalaciones del TSC Arena en Bačka Topola, Serbia, luego de que la UEFA y las autoridades locales determinaran la imposibilidad de garantizar el orden público en suelo irlandés debido al constante reclamo ciudadano por el conflicto bélico en la Franja de Gaza.

El desarrollo del juego sobre el césped se resolvió mediante una solitaria anotación desde los once pasos.
Transcurría el minuto 39 del primer tiempo cuando el atacante irlandés Jimmy Dunne fue derribado dentro del área grande tras una barrida a destiempo ejecutada por el capitán israelí Dor Peretz.
El árbitro central no dudó en señalar la pena máxima, permitiendo que el delantero Troy Parrott tomara el balón y engañara al arquero rival con un cobro raso y potente pegado al poste derecho.
A pesar de los intentos desesperados de la escuadra israelí por emparejar los cartones en el complemento, la solidez del bloque defensivo británico aseguró la victoria por la mínima diferencia.
Gestos de rechazo, brazaletes negros y tensión en el protocolo
Más allá de los 90 minutos de acción deportiva, las imágenes que le dieron la vuelta al mundo acontecieron durante los actos protocolarios previos al silbatazo inicial.
Manteniendo la postura de protesta adoptada en el juego de la semana anterior en Hungría, la totalidad de los futbolistas irlandeses salieron al terreno de juego portando brazaletes negros en el brazo izquierdo.
Durante la interpretación del himno nacional de Israel, los integrantes del plantel de Irlanda agacharon la mirada en señal de rechazo a las acciones militares de la nación del Medio Oriente.
El momento de mayor frialdad se presenció al momento del sorteo de capitanes en el círculo central. El guardameta irlandés Caoimhín Kelleher —quien asumió la capitanía del equipo ante la ausencia de Dara O'Shea— rechazó de forma categórica estrechar la mano del capitán israelí Dor Peretz, limitándose a saludar a la terna arbitral y dándole la espalda a su homólogo.
Por su parte, la delegación de Israel también portó brazaletes negros en memoria de las víctimas de los ataques del 7 de octubre de 2023, llevando Peretz la cifra "7/10" escrita sobre su cinta.
La tensión acumulada estalló al término de la primera mitad, cuando futbolistas e integrantes de ambos cuerpos técnicos protagonizaron un acalorado altercado verbal rumbo al túnel de vestidores.

Escándalo en la rueda de prensa e investigaciones por racismo
La antesala del encuentro en Serbia ya venía precedida por un tenso choque mediático en las salas de conferencia.
El día de ayer sábado, la comparecencia ante los medios de comunicación del director técnico de Irlanda, Heimir Hallgrimsson, fue suspendida de manera abrupta por la propia federación irlandesa.
La interrupción ocurrió cuando un periodista israelí cuestionó al estratega sobre supuestos insultos racistas que habrían vertido futbolistas irlandeses durante el duelo de la jornada previa en Debrecen.
La aseveración provocó la reacción inmediata del director de comunicación de la FAI, Kieran Crowley, quien interrumpió el acto declarando que la acusación era "absolutamente falsa" antes de dar por terminada la rueda de prensa.
A la par de este incidente, la FAI mantiene abierta una investigación formal sobre presuntos cánticos e insultos de carácter racista dirigidos hacia su delantero Adam Idah por parte de un sector de la afición israelí presente en territorio húngaro.
La marea de protestas también salpicó el entorno local en Dublín, donde el partido de mitad de semana ante Austria sufrió una breve interrupción cuando manifestantes arrojaron pelotas de tenis pintadas con la bandera de Palestina al terreno de juego.
Pese a que el guardameta suplente Gavin Bazunu declinó acudir a la convocatoria por convicciones personales y más de 160 atletas irlandeses firmaron una carta exigiendo el boicot, la FAI mantuvo al equipo en competición para evitar sanciones de la UEFA que pusieran en riesgo la coorganización de la Eurocopa 2028.
Mientras tanto, la televisión pública RTÉ transmitió el partido bajo un formato mínimo, desprovisto de narración en vivo, comentarios en estudio y pauta publicitaria.
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rga

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