Logo de Telediario
Cultura
Élmer Mendoza, escrito sinaloense de novela negra.

Élmer Mendoza y la puntería de la novela negra: "norteñizamos el mundo y la literatura"

Élmer Mendoza habla con TELEDIARIO sobre su novela 'La sirena y el jubilado', la evolución de la narrativa negra en México.

Élmer Mendoza no necesita presentación, es un pilar de la literatura hispanoamericana contemporánea, pero TELEDIARIO aprovechó su visita a la Feria Internacional del Libro Monterrey 2026 para hablar de su última novela, 'La sirena y el jubilado'.

Mendoza es pionero en 'norteñizar' primero a México y luego al mundo, es decir, llevó el ritmo, el habla popular y la crudeza del norte mexicano a la literatura. 

Para quienes encuentren su obra en la FIL Monterrey, donde su nuevo libro se encuentra disponible tras su reciente presentación, reconocerán de inmediato una prosa musical, violenta y con un humor entremezclado. 

Ahora, Mendoza desglosa las claves de su universo literario: el reto de construir una protagonista mujer, la transformación de la narrativa de novela negra en México y su postura frente al impacto de la Inteligencia Artificial en la creación artística. 

La 'sirena y el jubilado' empieza con un atentado. ¿Hubo alguno en la historia reciente de México que haya motivado esta historia o cómo fue el génesis de la idea?

No, yo me la inventé, pero lo curioso es que después de que escribí la novela, sí hubo varios, como 70. A mujeres no sé cuántos, pero hubo bastantes a mujeres, me enteré de que hubo bastantes y que algunas fueron heridas y otras realmente asesinadas.

La novela ya la estaba procesando, hay que terminarla y luego no sale de inmediato. Dices: "Oye, escribí mi novela", pero no se preocupen. 

Novela de Élmer Mendoza, 'La sirena y el jubilado'.
Novela de Élmer Mendoza, 'La sirena y el jubilado'.

¿Cómo fue contar una historia ya lejana del mundo del norte, que digamos era su universo más establecido?

Un novelista creo yo que tiene que hacer eso: tiene que buscar diversificar otras posibilidades de contar. Lo que hice fue explorar otras posibilidades de contar, utilizar el mismo lenguaje pero meterlo dentro de otra semántica. 

También porque tenía muchas ganas de escribir una novela con un personaje femenino, lo trabajé y al final sí lo logré.

En retrospectiva, ¿cómo ve la importancia de escribir ahora sobre crímenes, corrupción y narcotráfico en México?

La literatura de delito siempre está allí, siempre está contando cosas. No sé si valga la pena partir desde la 'Ilíada' con la Guerra de Troya, pero ahí están todas las barbaridades que se cometieron: asesinatos, violaciones, expoliaciones.

En México no se trabajó la novela negra tradicional; vinieron movimientos como la Revolución, Rulfo, Fuentes, Fernando del Paso. 

Pero un escritor, Rafael Bernal, escribió 'El complot mongol', que es una obra maestra donde hay un personaje que fue revolucionario. Los delitos que genera la posrevolución de México aparecen allí.

Después, a finales de los 60, aparece Paco Ignacio Taibo II, quien maneja el tema de los delitos urbanos en la Ciudad de México. Luego aparecemos nosotros ya contando un delito muy vibrante como es el narcotráfico y con otra estética.

Llegamos y somos la narrativa del norte de México. Además, todos nuestros amigos, los escritores de América Latina y los españoles, estamos muy unidos porque trabajamos un idioma. 

El universo de los delitos que tienen que ver con las drogas está en todas partes, forma parte de un perfil real del mundo. Siempre decimos que "norteñizamos" el mundo.

Al principio hubo mucha crítica hacia este género, acusándolo de hacer apología del delito. ¿Cómo evolucionó esa percepción?

Hay una evolución. Primero nos querían "matar" con la crítica, nos querían desanimar, pero todos tenemos la piel muy gruesa. 

El movimiento ha crecido porque también nos descubrió la academia, y la academia advirtió que no solamente somos historias, sino que somos estilo. 

Hay una voluntad de estilo muy seria y profunda, absolutamente transformadora de lo que es el discurso de la novela negra en América Latina, y eso tiene mucho valor en Europa y en Estados Unidos. Son nuevas formas literarias de contar.

Para quienes no la conocen, ¿de qué va la historia de 'La sirena y el jubilado'?

Tenemos a una mujer de entre 35 y 40 años, guapa, de buen cuerpo, que aspira a ser representante en la Cámara de Diputados. 

Su partido la margina y se lo dan a un tipo que tiene fama de estar ligado con los malos. Ella no sabe qué hacer, pero tiene una amiga muy entrona que la anima a irse como independiente. 

En su primer mitin le pegan dos balazos en el cuerpo, y ahí empieza la novela.

A partir de allí la hospitalizan, está a punto de morir. Pero aparece un vecino de ella, un viejito jubilado, lector clavado, viudo de una artista que pintaba con su sangre. 

Él no se mete con nadie, pero Carmen acude a él porque había trabajado como guardia de seguridad en un museo. Él le dice: "Pero de un museo", y ella responde: "Pero tú sabes".

Las mujeres a las que nadie les hace caso y a las que los políticos engañan empiezan a rodearla. Empieza a aumentar el grupo y la novela va advancing. Lo demás tienen que verlo ustedes, especialmente con el jubilado, que es una sorpresa cuando llama a sus amigos para que le ayuden. 

¿Qué opina de las figuras de mujeres empoderadas e 'influencers' en la sociedad actual y su relación con estos entornos?

En el caso de las mujeres 'influencers' que he visto, creo que en el 90% son mujeres que saben practicar la provocación para sobresalir, para que las vean y las escuchen. 

Son muy atrevidas y muestran una belleza muy agresiva. Dan a entender que tienen algún involucramiento, aunque no lo declaren tal cual.

Igual digo que no merecen que las maten, al final todas son muchachas muy jóvenes haciendo cosas. 

En cuanto a los varones, por lo que me han contado amigos periodistas, casi todos los que han estado en problemas o han sido asesinados sí tenían algún involucramiento con las bandas, que se convirtió en un riesgo por la situación particular de nuestro país. 

Pero igual, nada justifica que los maten.

Cuando empezaba a escribir años atrás, ¿imaginó que este fenómeno marginado llegaría a ser tan popular entre los jóvenes?

Nunca lo pensé. Toda la vida los jóvenes han procurado darle sentido a su vida y el primer paso es ser popular. 

Cuando inventan Facebook, la posibilidad de intercambiar imágenes además del mensaje escrito subió mucho de nivel. Y actualmente con la inteligencia artificial pueden reinventarse; esa es la vida moderna.

Respecto a la Inteligencia Artificial, ¿cuál es su posición sobre su impacto en la literatura y los escritores?

Debe ser una tentación, pero mi consejo es: no la usen. Lo más importante de una obra literaria es el autor, porque el autor está ahí. En las obras que publique la inteligencia artificial, pues ahí va a estar la inteligencia artificial.

Ser artista es una vocación que impulsa mucho. No importa tanto si tienes éxito o no, el gran placer es desarrollarse a sí mismo y desarrollar algo para lo que naciste.

Veo el problema más grave de la inteligencia artificial en los empleos, porque mucha gente ya está siendo sustituida. Cuando era joven estudié ingeniería en electrónica y era algo que mis maestros ya preveían. 

A los que más va a afectar es a los que no han ido a la universidad, porque los cerebros y la gente preparada siempre van a tener trabajo. El reto para los jóvenes es: prepárense, porque ahí viene.

rcm

​

Tags relacionados
noticia escrita por
Autor Roberto Carson
Roberto Carson

Coordinador Digital de Telediario y Milenio en Monterrey. Periodista y escritor egresado de la Universidad Autónoma de La Laguna. Becario del PECDA en 2016 en Literatura. Ha colaborado en fanzi...

Aviso legal

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.

INICIA LA CONVERSACIÓN