“Nosotros vivimos de las propinas y la venta de material”: Así es el día a día de los voluntarios que limpian la Ciudad de México
Aunque su trabajo requiere de mucha fuerza y paciencia, para Alexander, Mario e Isidro, el ser voluntario de limpia es algo que los llena de mucho orgullo y felicidad.
Desde hace mucho tiempo, la sociedad se ha convencido de que trabajar en la basura es algo denigrante, pero en realidad es todo lo contrario, pues es uno de los trabajos más pesados que requiere de diversas capacidades que no cualquier persona está dispuesta a hacer.
A pesar de la invisibilización, la indiferencia y, en algunos casos, los malos tratos por parte de los ciudadanos, los voluntarios de limpia son un pilar muy importante para la Ciudad de México, pues de acuerdo a la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), los habitantes de la metrópoli generamos 12,404 toneladas de residuos, el equivalente en peso a mil setecientos setenta y dos Ángeles de la Independencia.
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En Telediario, tuvimos la oportunidad de platicar con Alexander, Mario e Isidro, quienes son voluntarios del sistema de limpia y nos permitieron ver su trabajo de cerca, para admirar el gran sacrificio que hacen diariamente para poder llevar la comida a la mesa de su casa, además de invitar a la sociedad a hacer conciencia, para así facilitarles su trabajo y evitar que ellos vivan alguna mala experiencia.
Sus inicios como voluntarios: el camino y la decisión que los llevaron a limpiar las calles de la ciudad de México
Alexander, Mario e Isidro diariamente recorren algunas calles de la Ciudad de México, en compañía de “Mi niño”, apodo con el que bautizaron al camión de la basura que los respalda durante su jornada laboral. En otros momentos se les puede apreciar caminando varios kilómetros junto a un carrito y dos tambos, en los que llevan elevadas cargas de basura.
“Llegué aquí por no querer estudiar, mi papá también ejerce este bonito trabajo, y me vine a trabajar con él”, menciona Mario, quien continuará con el legado que su papá, quien ha laborado alrededor de 32 años.
De acuerdo con la UNICEF, en México las consecuencias de dejar la escuela impactan a las personas durante el resto de su vida, pues limitan sus oportunidades laborales. Es importante mencionar que, dependiendo de la edad y del grado escolar de las y los estudiantes, las causas del abandono escolar son diferentes, aunque en general pertenecer a un hogar de bajos recursos aumenta el riesgo.
“Me trajo mi tío, porque ya no quise estudiar, fue como un castigo… Después ya me junté y me quedé aquí trabajando”, relata Alexander Barcenas, voluntario que lleva cerca de 15 años realizando la ardua labor de mantener limpias las calles de la ciudad.
Si los voluntarios de limpieza no llevaran a cabo sus actividades, millones de hogares y negocios colapsarían, pues se harían acumulaciones de residuos, trayendo consigo diferentes consecuencias como basura tirada en la calle, que pondría en riesgo la salud humana y la de otros seres vivos.
Dato curioso
Gracias a su valentía y su ayuda para recoger y separar la basura, los tres voluntarios han ayudado a mantener las calles y avenidas limpias. Aunque su trabajo no sea del todo valorado, ellos no se sienten obligados a hacerlo, pues el gusto por su trabajo es superior a las críticas y a la indiferencia de las personas.
“Antes trabajaba en un restaurante y también me gustaba mucho; me salí de ahí porque no me gusta estar encerrado”, mencionó Isidro Fausto, quien ayuda a manejar el camión de la basura y lleva 8 años laborando.
Para muchos empleados, sus trabajos se llegan a volver rutinarios, además de que no tienen las oportunidades para avanzar profesionalmente; esto los lleva a tener una desconexión con sus empresas. A pesar de que a Isidro le gustaba su antiguo empleo, en este se siente más libre y, de cierta manera, ha generado una conexión con él.
La indiferencia de las personas forma parte de todos sus días
Los ciudadanos llegan a pensar que es un trabajo cualquiera; sin embargo, para Alexander, Mario e Isidro, es un trabajo que los lleva al límite de su integridad, tanto de manera física como mental. En realidad, muchas veces no es culpa de ellos, sino de los usuarios que día a día tiran su basura y no piensan a futuro.
Tras largas jornadas, los tres voluntarios ya se han acostumbrado a caminar varios kilómetros todos los días para poder recoger especialmente la basura de algunos condominios y restaurantes. Además, se dedican a barrer las calles y a recoger la basura de personas que ni siquiera conocen, pues algunos ciudadanos dejan a la deriva sus residuos, dando por hecho que alguien se la tiene que llevar.
Vaciando gigantescos contenedores de basura y cargando costales de hasta 40 kilos, llegan a ponerse en riesgo. Mientras Alexander carga el enorme costal con su cuerpo, Isidro lo recibe en la parte superior del camión, dejando ver la gran fuerza que deben tener y la seguridad con la que ejercen su trabajo.
Dato curioso
Algunos vecinos de la delegación Cuauhtémoc desconocen las leyes de cultura cívica y el manejo adecuado de residuos, a tal grado que han llegado a poner en riesgo a los voluntarios de limpia, provocando accidentes graves.
“La gente es bien inconsciente, tiran vidrios y nos dañamos… Yo me corté un tendón y me lo reconstruyeron”, mencionó Isidro.
Aunque han llegado a vivir malas experiencias, mencionan que han sido apoyados por su patrón en esos momentos; además, no generalizan, pues consideran que tanto hay gente grosera como otras personas muy amables.
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Sin pensar en las condiciones en que trabajan estas personas y las razones que los mantienen ahí, necesitamos tener en cuenta que es nuestra responsabilidad tirar la basura en los contenedores destinados para ello de acuerdo al tipo de desechos, esto permite que los voluntarios realicen su trabajo de manera adecuada sin llegar a vivir algún percance.
“Que nos entreguen un poco separada la basura, más que nada, las jeringas, los vidrios… No tenemos ni un botiquín, nada de eso, solitos nos curamos”, relata Mario.
Mario recordó que “gracias a Dios”, en su equipo de trabajo ninguno de ellos ha vivido algún accidente que haya sido muy grave, como en otras alcaldías.
Alexander, Mario e Isidro invitan a los ciudadanos a reconocer y valorar su trabajo, pues sus actividades también son importantes como las de todas las personas. Además de que les otorguen un trato digno.
Entre sueños y metas pendientes: qué les hubiera gustado ser en lugar de voluntarios de limpia
A pesar de que todos los días tienen que levantarse muy temprano y recorren largas distancias para llegar a su trabajo, siguen conservando el buen humor para amenizar sus horas de trabajo, pues todos tienen una familia que proveer.
“Me llevo bien con los compañeros, todos los días son de cotorreo, para que no se nos haga muy pesado el día”, expresó Isidro Fausto.
El no descansar bien, los problemas en casa y las groserías de las personas no son ningún impedimento para que limpien y recojan la basura. Aunque muchas veces no reciben ni el saludo de las personas, ellos siguen con sus actividades de manera normal, como se los dicen los vecinos: “Son servidores públicos”.
Dato curioso
Por otro lado, quedan sueños que todavía quisieran cumplir; aunque no les disgusta su trabajo, hay metas que han quedado pendientes, pero tampoco en el olvido.
“Como ya sé manejar, me gustaría manejar un tráiler”, dijo Alexander, a quien le hubiera gustado ser mecánico, si no fuera voluntario.
Alexander aprendió a manejar gracias a su patrón, quien le fue enseñando a través de los años a mover el camión de la basura, que diariamente los acompaña. Él no desiste de su trabajo, pues su esposa y sus dos hijos de 14 y 9 años dependen de él, siempre está buscando generar un ingreso extra yendo a vender a los tianguis para alcanzar a cubrir todos sus gastos.
“A mí me hubiera gustado ser futbolista”, manifestó Mario.
Su papá quería que siguiera estudiando, y no pretendía que su hijo trabajara en el sistema de limpia, por temor a que se quedara ahí; al paso que va, Mario piensa seguir laborando toda su vida ahí, pues le gusta el trabajo y tiene poco que recibió su basificación. En caso de que sus planes cambien y no siguiera siendo voluntario, le gustaría emprender un negocio de ropa o tenis.
Por último, Isidro Fausto, quien fue ayudante de cocina, mencionó que en un futuro seguirá trabajando en el sistema de limpia. En caso de que no buscara otro sustento, también tiene una esposa y dos hijos que dependen de él.
"En estos casos y con la edad que tengo, pues comprar un carro y ponerme de Uber", declaró Isidro.
Recordemos que la limpieza es una responsabilidad compartida, es importante separar la basura y avisar a los trabajadores de limpia sobre objetos que puedan ser peligrosos para cuidarlos y evitar que tengan algún accidente.
Escrito por Guadalupe Itzel Ruiz Rivera
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