Te contamos por qué una familia esperó más de 20 años para recibir al Señor del Consuelo en Huejotzingo, Puebla
La familia Teyssier Pérez cumplió el sueño de su matriarca fallecida al recibir la venerada imagen en su hogar y lo honraron con un altar muy especial.
Imaginar una lista de espera de dos décadas no es sencillo en el mundo de la inmediatez. Pero, en Huejotzingo, decenas de familias esperan pacientemente hasta 20 años por un privilegio que consideran invaluable: recibir en sus hogares, por solo cinco días, a una de las imágenes religiosas más veneradas de la región.
No se trata de un bien material, sino de un acto de profunda fe, una tradición centenaria que convierte las casas en pequeños santuarios de devoción y hospitalidad, y a la que MULTIMEDIOS Puebla tuvo acceso.
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La familia Teyssier vio morir a su matriarca ates de poder recibir al santo
Este 2026, la emoción y el agradecimiento se respiran en el hogar de la familia Teyssier Pérez, pero también una pizca de nostalgia.
Su historia es un testimonio de cómo la fe puede trascender generaciones y vencer cualquier obstáculo, incluso el tiempo y la ausencia física. Todo comenzó hace 17 años, cuando Reina Pérez Moreno, matriarca de la familia, decidió inscribirse en una de las ocho listas de espera que existen para albergar a las sagradas imágenes de la capilla local.
El anhelo de Reina era recibir al Señor del Consuelo. La lista avanzaba lentamente; cuando ella solicitó el turno, la espera estimada era de 15 años.
Sin embargo, la vida tenía otros planes. La pandemia de COVID-19 retrasó todos los procesos y, para la desdicha familiar, Reina falleció sin ver cumplido su sueño.
Pero la promesa no murió con ella. Este año, sus cuatro hijos, hombres y mujeres, junto con sus yernos, nueras, nietos y demás allegados, han hecho realidad el mayor deseo de su madre.
Con la misma fe, amor y júbilo que ella habría puesto, la familia abrió las puertas de su casa no solo para recibir al Señor del Consuelo, sino para honrarlo como se merece.
La vivienda se convirtió en un centro de peregrinación, ofreciendo hospitalidad y alimentos a todos los devotos que se acercaron a visitar la imagen y participar en la misa celebrada en su honor.
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El arte efímero de la fé; así son los altares de las Bodas de Caná
El corazón de esta celebración fue, sin duda, el altar. Una estructura artesanal que, lejos de ser una simple decoración, narró un pasaje bíblico fundamental.
La encargada de darle vida fue Fabiola Méndez Montero, una altarera de vocación con 23 años de experiencia. Para esta ocasión, Fabiola representó con meticuloso detalle el pasaje de las Bodas de Caná, el momento en el que, según la tradición católica, Cristo realizó su primer milagro público al convertir el agua en vino.
Este altar, que requirió semanas de planeación y trabajo, es solo una pieza en el engranaje de una tradición que no entiende de prisas.
En Huejotzingo, la fe se mide en décadas de espera. Las familias saben que el honor de recibir a una imagen como el Señor del Consuelo puede tardar más de 20 años, y aun así, las listas no dejan de crecer.
Es un ritual que se ha preservado por más de un siglo; existen crónicas y registros históricos que datan de 1906 que ya hablaban de esta costumbre en el municipio poblano.
La historia de la familia Teyssier Pérez es un espejo de lo que ocurre en decenas de hogares: una muestra de que la paciencia, el amor y la devoción son capaces de vencer al tiempo, convirtiendo una larga espera en cinco días de profunda paz, honor y gloria espiritual.
ERV
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