Madres regiomontanas: Entre el deber y el amor el 10 de mayo
Madres trabajadoras posponen el festejo del 10 de Mayo para cumplir con sus jornadas y sacar adelante a sus familias.
Mientras unas madres celebraban entre flores y reuniones familiares, otras pasaron el 10 de mayo trabajando para sacar adelante a sus familias, demostrando que el esfuerzo y la dedicación también forman parte de esta fecha.
A pesar de las festividades, la ciudad y muchos negocios continúan con labores, y con ello sus empleados, como el caso de la señora Laura, que este domingo le tocó doblar turno barriendo las calles, por lo que su festejo tendrá que esperar hasta su día de descanso.
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“Sí trabajo de limpieza, y pues me tocó trabajar hoy, pero siempre he estado impuesta, de hecho, nunca me festejó. Tengo cuatro hijos y cuatro nietos”, contó la señora Laura, quien se dedica a barrer las calles en Monterrey.
Oficios como los de cocinera tampoco tuvieron descanso este 10 de mayo, las señoras María Guadalupe y Reyna, desde temprana hora, acudieron a sus respectivos trabajos con actitud positiva y esperando la hora de salida para ir a casa con sus hijos.
“Pues feliz porque hay trabajo y hay que aprovechar a los hijos, mi festejo va a ser salir de aquí y ver a mis hijos en mi casa y a mis nietos. Ahorita salgo a las cuatro de la tarde y no me han dicho cómo me van a festejar, porque al parecer es sorpresa”, platicó la señora María Guadalupe, cocinera.
“Pues bien, a gusto porque me gusta mi trabajo, normalmente me toca trabajar el día 10 de mayo y estoy agradecida por el trabajo. Tengo cuatro hijos y el más chico tiene 16 años. Salgo hoy de trabajar a las cuatro de la tarde, pero no me han dicho cómo van a festejar, será sorpresa como todos los años”, expresó la señora Reyna, cocinera.
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Al haber ya trabajado esta fecha en años anteriores, algunas ven normal esperar hasta salir de turno para festejar junto a los hijos.
“Bien, muy bien, porque para mí es un día muy normal, tengo cuatro hijos, el más chico tiene 19 años y mañana cumple años, casi siempre juntamos los festejos, pero a veces son muy imprevistos, entonces en ocasiones me encuentro con una sorpresa en casa”, dijo la señora Adriana, mesera.
Entre calles, cocinas y restaurantes, mujeres como Laura, María Guadalupe, Reyna y Adriana dejaron en claro que, aunque el festejo pueda esperar unas horas, el amor por sus hijos sigue siendo la principal motivación para continuar cada día.
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