El liderazgo entra en una nueva etapa: ya no basta dirigir personas, ahora hay que responder por la inteligencia artificial
Actualmente no solo hay que coordinar equipos humanos, sino asumir responsabilidad sobre decisiones y procesos en los que participan sistemas inteligentes.
Durante décadas, una de las formas más comunes de medir el alcance de un líder dentro de una organización fue el llamado Span of Control: la cantidad de personas que reportan directamente a un directivo. Cuanto mayor era el número de colaboradores bajo su supervisión, mayor era la complejidad de su responsabilidad.
Un gerente con 20 colaboradores tenía una responsabilidad importante. Un director con 200 personas bajo su supervisión era visto como alguien con un nivel mayor de complejidad y toma de decisiones.
No obstante, ahora ya no es cuántas personas diriges, sino cuánta inteligencia puedes coordinar.
El mundo laboral está cambiando
Hoy, gran parte del trabajo ya no depende únicamente de equipos humanos. Las organizaciones utilizan inteligencia artificial para analizar información, automatizar procesos, responder consultas, elaborar reportes e incluso apoyar decisiones comerciales.
Veemal Gungadin, especialista en transformación digital y actual director general de Mauritius Telecom, considera que la respuesta es NO. Su propuesta apunta a una nueva forma de entender el liderazgo en la era digital.
Su planteamiento parte de la premisa: la inteligencia artificial puede analizar información, generar recomendaciones e incluso ejecutar tareas complejas, pero la responsabilidad de los resultados continúa recayendo en las personas.
Bajo esta visión surge el concepto de Accountable Intelligence, entendido como la cantidad de trabajo generado tanto por humanos como por sistemas inteligentes que un líder puede supervisar, validar y asumir como propio.
Inteligencia Artificial, clave en las empresas
Y es que, las empresas están incorporando la inteligencia artificial en procesos de selección de talento, evaluación crediticia, atención al cliente, análisis financiero y generación de contenido.
Diversos especialistas coinciden en que, aunque la automatización amplía la capacidad operativa de las organizaciones, la rendición de cuentas sigue siendo una responsabilidad humana.
Este cambio obliga a replantear las preguntas tradicionales de gestión. Durante años, los directivos se enfocaron en identificar quién lideraba un proyecto, quién autorizaba un gasto o quién generaba mejores resultados comerciales.
Ahora emergen nuevas interrogantes: cuántas decisiones fueron apoyadas por inteligencia artificial, qué procesos dependen de algoritmos, qué calidad tienen los datos que alimentan esos sistemas y qué impacto tendría una interrupción tecnológica en la operación.
Por lo que el reto consiste en construir modelos de gobernanza capaces de garantizar transparencia, supervisión y responsabilidad sobre las decisiones que toman los sistemas inteligentes.
La ventaja competitiva ya no dependerá únicamente de incorporar inteligencia artificial, sino de desarrollar la capacidad para coordinar eficazmente la colaboración entre personas y tecnología.
La IA puede ampliar la velocidad de análisis, automatizar tareas y multiplicar capacidades operativas. Sin embargo, siguen siendo los líderes quienes definen objetivos, establecen criterios, validan resultados y responden ante clientes, accionistas y reguladores.
bjlm
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