Emprendedora de Lerdo lo pierde todo tras fuerte lluvia, pero salva la noche de su comunidad; esta es su historia
El pasado sábado 4 de abril, lo que debía ser una jornada de éxito para su emprendimiento de carne asada, se transformó en una pesadilla climática que le arrebató los ahorros de su vida.
Dicen que las situaciones extremas sacan lo mejor de las personas, y la historia de Salma Nayeli Hernández Morales, conocida cariñosamente como "Yeya", es el testimonio viviente de ello.
El pasado sábado 4 de abril, lo que debía ser una jornada de éxito para su emprendimiento de carne asada, se transformó en una pesadilla climática que le arrebató los ahorros de su vida en Lerdo, Durango.
Sin embargo, en medio del desastre natural que azotó con fuertes lluvias, su espíritu de servicio brilló más fuerte que la tormenta.
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Así se reportaron los hechos
Originaria de Monterrey y enfermera paramédico de profesión, Salma llegó a la Comarca Lagunera con el sueño de establecer su negocio, "Las Delicias de las Yeyis". Con esfuerzo, hace apenas un mes había adquirido toldos, mesas y sillas. Pero la naturaleza no tuvo clemencia.
"Pues ni siquiera avisó ni nada, llegó como llegó, y nosotros solamente salimos corriendo a protegernos más que nada. Ya cuando se acabó todo que tuvimos chance de checar: mercancía, toldos, mesas, sillas, bancos... todo se me quebró", relató Salma con la voz entrecortada por la pérdida.
El granizo y los vientos huracanados no solo destrozaron su mobiliario; un corte de energía eléctrica terminó por arruinar la carne y los insumos que planeaba vender esa noche.
No obstante, al escuchar las sirenas, Salma recordó su vocación como rescatista voluntaria de la Cruz Verde. Guardó su dolor y tomó su botiquín.
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Invita a las personas para consumir de su producto
Tras horas de atención médica, Salma regresó a su hogar de madrugada. A pesar de su propio cansancio, pensó en los bomberos que seguían trabajando. Tenía una olla de frijoles charros que se salvó del desastre.
"Les dije: 'Es algo simple, pero pues nos quita el hambre'. Como a las dos de la mañana llegaron y les di la olla de frijoles... les di sus cucharas, los vasitos y fue lo que comieron".
Hoy, Salma invita a la ciudadanía a su puesto en la calle Tacaña y Pico de Orizaba, en la colonia César G. Meraz. Con una resiliencia inquebrantable, abrirá este fin de semana con mobiliario prestado por amigos.
"¿Ya para qué lloro? Si ya lo perdí, pues ya nomás es echarle ganas", concluyó con una sonrisa, lista para empezar de cero.
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