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'El pellizco': la esencia del flamenco que también se vive en Monterrey

Una academia regiomontana llevó a 24 alumnas a España para conocer de primera mano las raíces de este arte y fortalecer el intercambio cultural entre ambos países.

Aunque esta tradición nació hace siglos en España, hoy también encuentra un espacio en Monterrey.
Aunque esta tradición nació hace siglos en España, hoy también encuentra un espacio en Monterrey. | Grecia Ramírez

Hay momentos en el baile flamenco que no necesitan explicación. Un movimiento, una mirada, una palmada o el sonido de una guitarra pueden provocar una emoción difícil de describir. En Andalucía, a esa sensación se le conoce como "el pellizco", ese instante mágico e intangible que transmite la esencia más auténtica del flamenco.

Aunque esta tradición nació hace siglos en España, hoy también encuentra un espacio en Monterrey gracias a comunidades que mantienen viva esta expresión artística.

Un viaje para conocer las raíces del flamenco

Para Marcia, el flamenco no es solamente una disciplina artística, sino parte de su vida cotidiana.

"Mi esposo, Raúl Franco, es guitarrista de flamenco, entonces es algo que es el día a día con nosotros. Hasta tenemos un bebé que incluso hace palmas, se truena los dedos, toca su guitarra y tal", compartió.

Con esa pasión organizó un viaje a España junto con 24 de sus alumnas para que conocieran las raíces del flamenco directamente en Andalucía.

Durante el recorrido visitaron tablados, el Museo del Flamenco y el Centro de Interpretación de Paco de Lucía, espacios que incluso abrieron sus puertas en un día de cierre al conocer que el grupo había viajado desde México.

"Este viaje es todo un trabajo de querer compartir con las alumnas, más allá de solamente darle check a ir a España a estudiar flamenco. Para mí no es solamente aprender pasos, sino vivir esa cultura, conocer, hasta la comida; vivirlo en carne propia allá", explicó.

El vínculo entre México y España

Marcia asegura que el intercambio cultural también ocurre en sentido contrario, ya que el flamenco conserva influencias mexicanas, incluso en algunos elementos de su vestimenta.

"Hay palos del flamenco que tienen influencias mexicanas y los bordados del mantón son muy parecidos a los bordados oaxaqueños. Yo soy mitad oaxaqueña también, entonces los bordados que usamos en los trajes de Tehuana son muy parecidos a los del mantón", comentó.

Por ello, nunca quiso que su espacio fuera únicamente una academia de baile, sino un lugar donde las personas pudieran comprender y vivir la cultura que rodea al flamenco.

Una experiencia que permanece

Aunque el viaje concluyó, las alumnas regresaron a Monterrey con una nueva forma de entender este arte.

"Pienso que se trajeron mucho esta esencia del flamenco: confía y búscate, siéntelo. Más que estar estresada por el paso, disfrútalo y siéntelo".

A través de espacios y comunidades como La Romería, el intercambio cultural entre México y España continúa fortaleciéndose en Nuevo León.

Porque el flamenco no solo se aprende; también se vive, se escucha y se siente. Y cuando aparece ese instante capaz de estremecer por dentro, surge "el pellizco".


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Grecia Ramírez
Grecia Ramírez

Coordinadora de información en Telediario Monterrey. Me encanta descubrir y contar historias sobre arte y cultura, las personas que crean, inspiran y dan color al mundo. Amante del café y la mú...

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