Ilustrar la palabra: el arte del diseño editorial también es parte de la historia
A través de su trabajo, Bárbara de la Garza muestra cómo las imágenes pueden interpretar emociones y transformar la experiencia literaria.
Antes de que una historia llegue a los lectores, muchas veces ya ha pasado por una primera interpretación visual. En el mundo de la ilustración, la literatura no solo se lee: se transforma en imágenes que aportan nuevas capas de significado y enriquecen la experiencia narrativa.
Este vínculo entre palabra e imagen se ha vuelto cada vez más relevante en la industria editorial, particularmente en los libros álbum, donde ambos elementos construyen una sola historia. En este formato, texto e ilustración no funcionan de manera independiente, sino que se complementan y dependen entre sí para transmitir el mensaje completo.
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Desde esta perspectiva trabaja Bárbara de la Garza, ilustradora y arteterapeuta, quien desde hace más de una década se dedica a traducir textos literarios en propuestas visuales. Su proceso creativo inicia con una lectura profunda, en la que identifica emociones, atmósferas y elementos clave que posteriormente transforma en imágenes.
“Me gusta pensar que las imágenes tienen un poder muy fuerte para comunicar, porque en ellas se pueden leer los afectos y, para quien se detiene a observar, también pueden despertar preguntas”, explica la ilustradora.
Cada proyecto representa un reto distinto. Además de interpretar el texto, el trabajo implica atender lineamientos editoriales, investigar contextos históricos o culturales, y cuidar detalles como vestimenta o escenarios. Se trata de un proceso complejo que combina creatividad con rigor.
Esto es lo que busca transmitir Barbara de la Garza con su trabajo
“Busco que se note que hay un proceso profundo detrás de cada imagen, porque muchas veces no vemos todo lo que implica: pruebas, errores, hallazgos e investigación”, señala.
En este ejercicio, la ilustración deja de ser un simple complemento visual para convertirse en una forma autónoma de lectura. Las imágenes no solo acompañan las palabras, también las expanden, las reinterpretan y generan nuevas preguntas en quien las observa.
Así, en el diálogo entre texto e imagen, la ilustración se posiciona como un puente entre lo escrito y lo percibido: una manera distinta de narrar, donde las historias también se leen con la mirada.
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