Así es la vida de Alfredo, el joven que habita una grieta en pleno Periférico de Puebla
Con apenas 26 años Alfredo vive completamente aislado. Una bolsa negra cubre un pequeño espacio en un muro natural de piedra que él ha convertido en su hogar.


En una grieta de una de las laderas del Periférico Ecológico de Puebla, donde el ruido de los automóviles acompaña sus días y las luces de la ciudad iluminan sus noches, Alfredo, de 26 años de edad, encontró un lugar al que llama hogar.
Su refugio, que en redes sociales ha sido bautizado como una especie de cueva, está acondicionado con telas, cartones y una bolsa negra. Ahí guarda su ropa, sus pertenencias, algunos alimentos y los objetos que ha conseguido reunir para sobrevivir.

Pero detrás de este espacio improvisado existe una historia que merece ser escuchada: la de un joven que se alejó de la sociedad, que hoy reconoce tener miedo de volver a convivir con otras personas y que, pese a todo, conserva las ganas de trabajar y comenzar de nuevo.
El equipo de TELEDIARIO Puebla llegó hasta la zona ubicada debajo del puente que conecta con Lomas de Angelópolis, cerca de la avenida de Los Duques y antes del bulevar Carmelitas, para conocer cómo vive Alfredo.
En medio de sus pertenencias tiene una mochila rosa, un diablito de carga para transportar los materiales que recolecta y un cartón sobre el que dibuja cuando necesita distraerse. Cada objeto tiene un lugar y una utilidad.
Su refugio le permite resguardarse del sol, la lluvia y los mosquitos, aunque las condiciones en las que vive también representan dificultades y riesgos. Alfredo asegura que se encuentra bien por el momento, pero reconoce que la falta de convivencia y los largos periodos de soledad han cambiado su manera de relacionarse con los demás.

Entre comida regalada y reciclaje se va la rutina de Alfredo; nunca más volvió a casa
Su historia en las calles comenzó cuando tenía 22 años. Asegura que nadie lo echó de su casa, sino que decidió marcharse por cuenta propia. Antes de llegar a este sitio pasó alrededor de siete meses cerca de un río, entre los matorrales y prácticamente sin contacto con otras personas.
Ahora lleva aproximadamente tres meses en su refugio actual. Su rutina transcurre principalmente durante la noche: sale con su carrito a buscar aluminio, fierro y varillas entre los escombros de las construcciones, y recorre diferentes puntos de la ciudad para reunir materiales que después vende en una recicladora.
Por las mañanas, alrededor de las cinco o seis, suele regresar a descansar. Durante el día permanece resguardado y sale cuando necesita conseguir algo para comer.
La comida forma parte de las necesidades que enfrenta diariamente. Incluso contó que en ocasiones ha recibido alimentos y que también ha conseguido productos que le permiten pasar el día.
Cuando tiene hambre sale a buscar qué puede encontrar, incluso en las inmediaciones de una tienda de autoservicio, ubicada en Angelópolis, asegura que a veces le permiten llevarse cosas. No habla de grandes cantidades ni de una vida cómoda, se trata de resolver lo necesario para continuar.
También ha recibido ropa y ayuda de algunas personas que se han acercado a conocerlo. Alfredo está abierto a que más gente se acerque a él.
????️ La grieta en uno de los muros naturales del Periférico es donde vive Alfredo, un joven poblano de 26 años de edad.
— Telediario Puebla (@TelediarioPUE) October 16, 2026
Reciclar es el medio que tiene para subsistir, sin embargo, dijo estar interesado en una nueva oportunidad laboral.
???? @nancymarlenne
???? https://t.co/OCn3vd8yoX pic.twitter.com/hk6UprYNOk
Quienes lo hacen pueden encontrar al principio a un joven reservado, pero conforme avanza la conversación comienza a tomar confianza. Alfredo es amable, responde las preguntas y poco a poco comparte detalles de su vida. Le gusta platicar, aunque admite que no siempre le resulta sencillo iniciar una conversación.
Explica que cuando intenta convivir con otras personas se pone nervioso y comienza a sudar. A veces quiere regresar a la sociedad, pero el miedo lo detiene. Por eso los encuentros con otros recicladores han sido importantes, pues con ellos ha empezado a relacionarse, intercambiar palabras y recibir ayuda.

Albañilería, carpintería y horas extras forman parte de la vida pasada de Alfredo; hoy busca una nueva oportunidad
Alfredo aprendió a trabajar desde los 11 años. Aunque no continuó sus estudios ha desempeñado distintos oficios, principalmente en la construcción: albañilería, carpintería, obra negra y descarga de camiones de cemento. Cuenta que antes estaba acostumbrado a mantenerse ocupado, buscar horas extra y tener siempre algo que hacer.
En sus momentos de tranquilidad Alfredo dibuja sobre un cartón, hace ejercicio cuando puede y sale a correr de vez en cuando. También tenía una compañera que le hacía más llevadera la soledad. Se trata de Luna, su perrita, quien murió atropellada hace aproximadamente un mes y medio.
Su pérdida significó quedarse sin esa compañía que formaba parte de su vida cotidiana.
Hoy, entre sus pertenencias, conserva las cosas que necesita para seguir adelante y procura mantener su espacio en condiciones que le permitan seguir habitándolo.
A pesar de las dificultades, Alfredo habla de sus planes con una disposición que contrasta con el temor que siente al convivir. Le gustaría conseguir un empleo, regresar a una rutina y conocer a más personas. Está dispuesto a trabajar en carpintería, albañilería o cualquier actividad que le permita ganarse la vida.
Incluso recuerda que alguna vez pensó en estudiar mecánica automotriz o convertirse en arquitecto. Son sueños que quedaron en pausa, pero que todavía aparecen cuando habla de lo que podría hacer si tuviera una oportunidad.
En Puebla, el refugio de Alfredo puede despertar curiosidad por su apariencia y por la manera en que logró acondicionar una grieta para protegerse, su historia tampoco se limita a la grieta donde duerme ni a las imágenes que han circulado en redes sociales.
Es la historia de un joven que aprendió a trabajar desde niño, que encontró en el reciclaje una manera de sobrevivir y que poco a poco comienza a recuperar el contacto con otras personas. Detrás de la bolsa negra hay alguien que disfruta dibujar, que agradece la compañía, que necesita alimento y un lugar seguro, pero que también quiere tener la oportunidad de trabajar y volver a sentirse parte de una comunidad.
- Era del ‘gota a gota’ elotero asesinado junto con su esposa en la ciudad de Oaxaca: Fiscalía
- Asesinan a puñaladas a la Dra. Cristina Ramos en Coatzacoalcos; buscan a su ex como posible responsable
- Investigan a pastor en Guatemala señalado de fingir la muerte de su hija de 15 años; despertó en un ataúd | VIDEO
- ¡Justicia! Esdras N. es procesado por golpear a patadas y cinturonazos a siete perros en Puebla
EG

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de TELEDIARIO; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.