Estas acciones buscan presionar a Teherán para que ceda el control del Estrecho de Ormuz, un paso vital que ha sido bloqueado, provocando un aumento global en los precios del petróleo.
Ante la presión militar, el gobierno de Teherán ha amenazado con paralizar todas las exportaciones de energía en el Medio Oriente, lo que pone en riesgo el suministro global de combustible.
Washington reactiva el cerco naval, lanza nuevos ataques estratégicos y exige un polémico pago del 20% por "protección" en la vía por la que transita una quinta parte del petróleo mundial.
Estos incidentes han generado una incertidumbre internacional considerable, ya que ni las fuerzas estadounidenses ni las israelíes han asumido la responsabilidad de las explosiones.
Los intensos bombardeos de las últimas horas, que han alcanzado cerca de 90 objetivos en suelo iraní, y la respuesta de Teherán con misiles hacia bases estadounidenses y países del Golfo, amenazan con dar por finalizado el frágil cese al fuego.
El presidente Donald Trump advirtió que la situación "se pondrá mucho peor" tras una nueva ronda de bombardeos estadounidenses en territorio iraní, provocando un aumento inmediato en los precios del petróleo.
El ejército estadounidense ya ha ejecutado bombardeos estratégicos contra sistemas de defensa y embarcaciones de la Guardia Revolucionaria en respuesta al hostigamiento en el Estrecho de Ormuz.
Las autoridades teocráticas buscan utilizar este evento masivo como una demostración de fuerza y legitimidad, a pesar del reciente historial de represión contra protestas internas.
Mientras Irán exige supervisar el paso de naves y aplicar tarifas, Estados Unidos y sus aliados rechazan estas medidas, defendiendo la libertad de navegación internacional.