"Si la ley me permitiera que lo castraran, yo lo habría ordenado", dijo la jueza al sentenciar a un acusado de pornografía infantil, quien aprovechó que hacía trabajos de electricidad para esconder las cámaras en recámaras, baños y clósets.
Joaquín Guzmán Loera fue acusado de conspirar para introducir toneladas de droga a los Estados Unidos, utilizar armas con violencia y de lavado de dinero.