Esta redistribución militar sugiere que el Kremlin prioriza la protección de sus líderes y la capital, dejando otras regiones del país más desprotegidas ante la ofensiva de Kiev.
Mientras la capital ucraniana rinde homenaje a los fallecidos, el presidente Zelenskyy denunció que Rusia sigue fabricando armamento mediante la evasión de sanciones internacionales.