El incidente, que generó momentos de caos y tensión, se originó por una amenaza de seguridad inicialmente no especificada en el hotel Washington Hilton.
El expresidente y otros altos mandos de Estados Unidos fueron retirados del salón tras una amenaza no especificada. Los asistentes buscaron refugio bajo las mesas mientras el Servicio Secreto tomaba el control.
La visita estuvo marcada por una inusual tensión política debido a un intercambio de críticas públicas entre el Santo Padre y el presidente Donald Trump.
La administración actual ha endurecido su postura frente al Cártel de Sinaloa, organización que Donald Trump ha designado formalmente como una Organización Terrorista Designada
Díaz Canel descartó cualquier posibilidad de renuncia. En entrevistas previas ha defendido la soberanía y la autodeterminación de la isla, rechazando lo que califica como ordenes de Washington.
Donald Trump afirmó que su administración podría centrarse en Cuba al terminar la guerra con Irán. "Quizás visitemos Cuba después de terminar con esto", declaró.
A pesar de los ataques personales y las acusaciones de Trump, el pontífice reafirma que el mundo actual necesita coexistencia pacífica en lugar de retórica bélica.
Los visitantes entrevistados calificaron estas declaraciones como absurdas e inapropiadas, defendiendo el rol del papa como un mediador global por la paz.