Las pruebas científicas suficientes que demuestran la existencia de Dios Pasar al contenido principal
+
Próximos 5 días
Pronóstico en video

Las pruebas científicas suficientes que demuestran la existencia de Dios

Testimonios de grandes científicos indican que la ciencia no tiene que estar reñida con la fe, y por el contrario, deben complementarse.

CdMx.- Dios es una fuente infinita de compasión que siempre se ha dicho que es producto precisamente del amor y de la fe humana, pero hay pruebas científicas, avaladas por grandes estudiosos y hasta premios Nobel, que demuestran su existencia. Los testimonios de grandes científicos indican que la ciencia no tiene que estar reñida con la fe, y por el contrario, deben complementarse.

Creer en Dios es un acto de infinita fe, de quien cree ciegamente en la existencia de un ser supremo que está detrás de la vida en la Tierra y de todo lo que hay en el universo. Desde que el hombre tiene conciencia, adora a Dios en diversas manifestaciones y de distintas maneras, y casi siempre la ciencia ha tratado de confrontar estas creencias.

En el mundo moderno, muchos científicos reconocen la existencia de algo superior, que no tiene porqué estar en contra de la ciencia, y que por el contrario, debe encontrarse con ella para entender mejor la historia del hombre y la posición que cumple en la Tierra.

Asimismo, existen teorías y pruebas científicas que demuestran que Dios existe y que no sólo se trata de fe, sino también de otros elementos irrefutables que lo comprueban y que evidencian que el Creador está presente en todo lo que sucede en el mundo.

La propia ciencia prueba la participación de Dios en hechos que no son explicables de otra manera y que solo son posibles con la intervención divina. Son principios que cada vez toman más fuerza y acercan la ciencia con la fe.

Las matemáticas explican la existencia de Dios

El matemático Pierre Lecomte Du Noüy (1883-1947), nacido en Francia, demostró con unos complicados cálculos matemáticos que es imposible que la generación espontánea produjera la creación de vida en la Tierra y que ésta sólo es posible por actuación divina, no hay otra forma. Con lo cual se puede decir que la ciencia prueba la existencia de Dios y que otras teorías que lo niegan, no tienen sentido.

El científico en una ocasión mencionó que quienes insisten sin pruebas sistemáticamente en destruir la idea la existencia de un ser supremo, lo hacen de modo vil y anticientífico, y que a través de las matemáticas, se puede demostrar que por azar es imposible que naciera la vida en el planeta, y que por lo tanto, solo quedaba la explicación de la participación de Dios detrás de todo.

Lecomte Du Noüy planteó la posibilidad de que para que una molécula de disimetría 0,9 se creará espontáneamente, debió transcurrir un tiempo de 10 elevado a 243 millones de años, y eso es mucho más que la propia edad del Sol, que es de 5x10 elevado a los 20 segundos, por lo cual es imposible que haya sucedido. Y eso solo para crear una molécula, no un cuerpo completo con sus billones de moléculas, ni mucho menos la vida.

En conclusión, para el matemático francés, la única explicación posible para que la vida en la Tierra se haya dado, es a través de una fuerza superior que esté por encima de lo conocido científicamente, o sea, Dios.

La astrofísica también lo comprueba

Para el astrofísico canadiense Hugh Ross no hay otra manera de explicar cómo es que el universo funciona de la manera perfecta como lo hace y que la única forma es con la presencia de Dios.

Sus argumentos científicos astrofísicos defienden la teoría de que sí hubo una creación del universo con ayuda divina y que la Biblia lo narra claramente en varios de sus pasajes, como así lo hace en relación con otros acontecimientos y eventos.

El científico afirma que en la Biblia hay once pasajes distintos en los que se habla de Dios extendiendo los cielos, en distintas formas verbales hebreas, lo que para él significa que en esos documentos se está hablando textualmente, y no de forma figurativa, de la forma cómo Dios expandió el universo.

Según Ross, las enseñanzas de la Biblia revelan la existencia de Dios, no sólo por las referencias que hace del Big Bang miles años antes de que cualquier científico ni siquiera pudiera pensar en ello, sino por el resto de evidencias en todas las áreas que hacen clara alusión de la participación divina en muchos eventos del hombre.

Otros científicos y premios Nobel creyentes de Dios

Muchos prominentes científicos, a lo largo de la historia, han reconocido públicamente la existencia de Dios, entre ellos el propio Albert Eistein, así como otros, como Max Plank, Eddington y otros tantos más, de manera que hay muchas evidencias que acercan a estos cientificos y Dios:

  • El padre de la genética, Gregor Mendel, también creía en Dios, así como Jerome Lejeune, a quien se le considera el padre de la genética moderna.

  • El cosmólogo sudafricano George Ellis, quien junto a Stephen Hawking escribió el libro “La estructura a gran escala del espacio–tiempo”, también es creyente de Dios.

  • George Lemaitre, Marconi, Volta, Ramón y Cajal, creían también en un ser superior, así como una larga lista de otros reconocidos científicos que han aportado cosas interesantes a la ciencia con sus estudios y conocimientos.

Y la lista de premios Nobel que han declarado sus sentimientos y creencias hacia Dios también es bastante extensa, entre ellos se pueden mencionar: Alexander Fleming, Gerti Cori, Erwin Schrodinger, Alexis Carrel, Víctor Francis Hess, Werner Heisenrberg, Peter Grunberg, Karl Landsteiner, Eric Wieschaus y Clyde Cowan. También los Nobel Henri Becquerel, Richard Smalley, Joseph Jhon Tompson, Max Born, Robert Andrews Millikan, Carlos Rubia, George Hevesy, Wolfang Pauli y Jhon William Strutt, entre otros afamados ganadores de tan prestigioso reconocimiento mundial.

Todos los mencionados han hablado abiertamente sobre creer en Dios y todos sus milagros, de manera sincera y con el corazón, lo cual demuestra que personajes de esa talla entienden que la única manera de concebir la existencia del mundo es con la participación de esa presencia divina.

Para muchos, creer en Dios es muy fácil, no necesitan pruebas de ningún tipo, la revelación se les hizo directamente desde su interior, pero hay otros que requieren pruebas y análisis más concienzudos, pero que al final igualmente llegan a la misma conclusión: sin Dios, nada de lo que existe sería posible.

CGG