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Bob Beamon, el 'chico malo' que sin entrenador rompió récord en México 68

Su salto de longitud de 8.90 metros, se mantiene medio siglo después como una marca olímpica intacta

Foto: Especial

CIUDAD DE MÉXICO - Bob Beamon llegó a México para participar en los Juegos Olímpicos de 1968 sin entrenador ni la menor idea de lo que era el sistema métrico decimal. Aún así, el estadounidense, de entonces 22 años, logró dar el llamado Salto del Siglo e imponer una marca olímpica que sobrevive hasta la actualidad.

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El neoyorquino dio un brinco de 8.90 metros que enmudeció al Estadio Olímpico Universitario y los jueces se apoyaron en la cinta métrica pues el medidor óptico ni siquiera contemplaba un salto de esa magnitud.

“Fue asombroso, espectacular e increíble. Algo maravilloso y ahora sigue siendo un récord, así que lo amo”, describió el ex saltador de longitud en su regreso a la capital azteca para conmemorar el 50 Aniversario de México 68.

Ninguno de los presentes hubiera imaginado que 50 años después ese récord olímpico se mantendría vigente. Beamon, irreverente y desenfadado, lo consiguió incluso desconociendo el sistema internacional de medidas como consecuencia de su desinterés por los estudios.

“¿Problemas en la escuela? Sí, yo estaba en Nueva York y era un chico malo, pero ahora soy un buen muchacho”, dijo entre bromas, ahora con 72 años de edad.

Beamon llegó a México en 1968 como uno de los favoritos por su talento, pero con una insolencia que hacía dudar a propios y extraños sobre su desempeño.

“Yo no tenía un coach personal, pero no importó, no era importante. Yo me entrené solo, espiritualmente, tú sigues tu espíritu y estarás bien. No lo necesitaba ese día”, afirmó el estadounidense, cuestionado sobre las razones que tuvo para participar sin entrenador.

“Tienes que sentirte bien, tener confianza, sentirte bien, mejor y mejor para estar listo para competir”.

Así, a 50 años de zanjar un hito en el deporte, Beamon volvió a pisar el césped del Olímpico Universitariocon una sonrisa casi del tamaño de su salto.

“Siento que es maravilloso. Yo viví aquí en 1969 y trabajé para el presidente de este país, (José López) Portillo, tuvimos una organización deportiva llamada IMDE y yo trabajaba con pequeños niños en el principio de los grandes deportes aquí en busca de talento”, remembró.

“Yo”, respondió en tono irónico a la pregunta sobre quién creía que podría superar su 8.90. “Sí, ¿quieren ir para allá y verme saltar? Salté justo ahí”.

Su esposa Ronda no se separó de él. Cada paso de Bob en Ciudad Universitaria era secundado por esa mujer que conoció en la preparatoria y con quien lleva más de 36 años de casado.

“Vivo en Las Vegas y la vida es maravillosa, tengo familia en Las Vegas y la vida es tranquila ahí. No voy al casino”, comentó Beamon. “Estoy orgullosa de él, es muy generoso, muy dulce y amable hombre, lo amo mucho”, añadió su esposa.

CA